Con su gran talento, dedicación y disciplina se está abriendo camino en el arte musical, nada menos que ejecutando el saxofón, quizá el instrumento más complicado.

Tegucigalpa, Honduras 22 de octubre de 2017.-  Si ven su Facebook, su nombre es Abraham Sax Guity González, o sea de entrada nos damos cuenta que para Abraham el Saxofón es más que un instrumento, es como un acompañante de vida, desde que tenía 17 años.
Se ha convertido en uno de los grandes talentos y busca inscribir sus nombre en las páginas doradas de de la música. Desde temprana edad la música buscó a Abraham  y en esa gran decisión de la adolescencia encontró el instrumento de pintura amarilla, sin imaginarse nunca que ese era el que Dios le tenía preparado. Ese instrumento con forma y diseño hermoso, tanto así que parece el cuerpo de una dama.
Por ahora estudia Licenciatura en Música en la Universidad Pedagógica Nacional, está enfocado en dos instrumentos, el escogió Saxofón y piano. También recibió clases de flauta traversa, en su escala de preferencia a los dos instrumentos anteriores le siguen la guitarra y los de percusión.
“Según yo iba a estudiar Periodismo, pero me fui enamorando de este instrumento hasta que se volvió casi mi vida. Inicié en la Iglesia Católica, iba los sábados, no hay instrumento fáciles, pero este es uno de los más complicados, podemos ejecutar merengue jazz, clásica y hay que saber dominar muchos estilos aparte de la parte técnica del instrumento, es la parte más complicada”.

 
“El saxofón tiene la versatilidad del color del sonido. Es un sonido muy llamativo, que enamora, no suena como otro instrumento, puedes incorporarla a cualquier tipo de musca y siempre va a sonar bien”, dice, tras agregar la obra que le tiene ocupado por estos días “estoy trabajando mezclando parranda con gunchei, no la he llevado a la gente porque estoy todavía con el proyecto piloto, pero mi idea es crear un disco de esos”.
Abraham  se refirió  positivamente a dos glorias vivientes de la música garífuna: Aurelio Martínez y Rolando Chichiman Sosa, el  primero un extraordinario  cantante que ha llevado la música garífuna por todo el mundo, y el segundo un prodigio del arte musical, compositor, cantante y arreglista, que además ejecuta 22 instrumentos musicales. Sosa es quizá uno de los pocos músicos que ha grabado él sólo un disco, el de Watina, ejecutó uno por uno cada instrumento  y le salió un producto realmente formidable.
De regreso con Abraham sus presentaciones en el Teatro Manuel Bonilla de la capital y en el famoso sitio bohemio Cien Años o en donde quiera que se presenta con su grupo  Agrupación Latina La Gua Gua, todos se fijan en él, ya que deja muy buenas sensaciones, parece que estamos ante un músico de época, que no solamente busca hacerse fama, sino también llevar la música garífuna por todas partes.

Quizá un día veamos a Abraham bajar de una limusina para presentarse en el Teatro Apollo de Nueva York. Talvez en nuestros viajes en avión nos encontremos su rostro en las revistas, como uno de los símbolos de Honduras, de pronto un día sus manos se cansarán de firmar autógrafos, nadie lo puede asegurar, pero como aconsejaba el sabio Facundo Cabral “Haz solo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, esta benditamente condenado al éxito”.

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