Bienvenido Rojas se emociona con presentación del Ballet Garífuna en La Habana

Por Bienvenido Rojas

Ayer me volví a estremecer de emoción en la Casa de África, en La Habana, al oír el redoble de los tambores y, al unísono, observar el baile bello, fecundo y desenfrenado de los integrantes del Ballet Garífuna, encabezado por su director Crisanto y por su hija y bailarina Ashanti. Ellos vinieron a Cuba a participar del Festival del Fuego, que todos los años se realiza por estos días en la heroica y hospitalaria Santiago de Cuba, esta vez dedicado al Estado Brasileño de Bahía.

Ante la presencia de la Embajadora de Honduras en Cuba, Alma Espinal Zúñiga y de Ovilson Bermúdez, de la Directiva de ODECO, los estremecedores toques de tambor y los sincronizados movimientos en los bailes hicieron levantarse de los asientos hasta los espectadores menos sanguíneos que ocupaban los asientos. De igual manera, las bellas coreografías, el dinamismo de los bailes y la sincronicidad en los movimientos arrancaban una y otra vez aclamaciones en el auditorio.

Los bailarines, con Ashanti al frente, en una espectacular combinación única de pies desnudos, con movimientos fuertes de cadera, glúteos, hombros y usando, a veces los bastones y llevando máscaras, junto a sus bellos trajes típicos, conquistaban la admiración de todos los presentes, ansiosos la mayoría por meterse en la escena del baile y demostrar también cómo lo hacen los cubanos.

El Ballet Garífuna hizo con sus coreografías una bella representación de la historia de los garífunas, desde que salieron en los barcos negreros de África Occidental, su traslado encadenado hasta la isla de San Vicente y las Granadinas, su mezcla con los Arahuacos, las luchas contra el imperio británico, su traslado a la Isla hondureña de Roatán y su diseminación por Centroamérica.

El ambiente era tan positivo y lleno de energía, que no sé en qué momento todos comenzaron a cantar la guantanamera de Joseíto Fernández.

Bienvenido Rojas, autor cubano

A este cronista se le ocurre que las autoridades de la cultura bien pudieran reservar un espacio para que el Ballet Garífuna pueda actuar también a teatro lleno, aquí en La Habana, cuando termine el Festival del Fuego en Santiago de Cuba.

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Un momento de mucha emoción para mí en esa mañana del viernes 5 de julio, fue cuando estreché la mano de Alams Espinal Zúñiga, embajadora de Honduras en Cuba, y le entregué un libro de la primera edición del Silencio de los Garífunas, cuya segunda edición se estará lanzando mañana domingo en todo el mundo por Amazon. La funcionaria hondureña pertenece al pueblo Lenca y es pariente de la asesinada Bertha Cáceres, en defensa del Medio Ambiente en su tierra natal.

Otro momento importante ese viernes fue encontrarme con el garífuna Ovilson Bermúdez, de la directiva de ODECO. Lo primero que me preguntó fue qué me había motivado escribir sobre los garífunas y respondí sin pensarlo dos veces: fue haber descubierto una etnia negra en el Caribe, que se autodenominan garífunas, que tienen su propia cultura, con una lengua, religión, música, sus comidas, su indumentaria, sus propias costumbres, y su orgullo porque no se dejaron esclavizar.

Me motivó también el baile de La Punta, que es casi un baile celestial. Por todo eso la UNESCO declaró a esa etnia Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.

Al oír mi respuesta el joven garífuna se sintió ligeramente emocionado y solo atinó a llamar a la presidenta de ODECO y ponerla al habla conmigo, por Whatsapp, y aprovechamos para recordar los tiempos pasados en que no podía faltar el nombre del doctor Celeo Álvarez Casildo, fundador de esa organización.

Gregoria, la cabeza actual de esa ONGÉ, hizo conmigo y otros compañeros más el recorrido por La Mosquitia hondureña, que abarcó desde la comunidad de Plaplaya hasta Punta Piedra, antes de llegar a La Ceiba. Y ella, visiblemente emocionada me dijo por teléfono: ves cómo se mueve la energía positiva.

Hace solo unos días nos comunicamos por Messenger, te entrevistaron en la emisora garífuna, hablaste con Rito Álvarez y ahora, para colmo, te encuentras con la embajadora de Honduras en Cuba y con el Ballet garífuna. Nada, Bienvenido, mi augurio es que el lanzamiento de tu nuevo libro será todo un éxito y por eso te felicito desde ya.

Tomado de Tribuna de La Habana

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