Corte Suprema de Justicia ¿Es la hora para un magistrado afrohondureño o indígena?

Corte Suprema de Justicia de Honduras para el periodo 2023-2029 se ‘cocina’ en este momento con la conformación de la Junta Nominadora.

Tegucigalpa, Honduras 29 de agosto de 2022.- Honduras es una auténtica ‘olla hirviente’, viene la elección de la nueva Corte Suprema de Justicia, CSJ, por lo que se ‘cocinan’ los futuros magistrados.

Una cosa es, a qué se va a la Corte y otra cosa lo que se hace, justamente es por ello que el país se encuentra en un tremendo debate.

La Corte Suprema de Justicia es el máximo tribunal constitucional de Honduras, tiene la responsabilidad fundamental defender el orden establecido, además de solucionar, de manera definitiva, los asuntos más fuertes.

En Honduras, la CSJ tiene un periodo de 6 años.

De la actual, se dice que se conformó a la medida de Juan Orlando Hernández, muestra de ello, fue su reelección presidencial, prohibida por la Constitución pero aprobada por la CSJ.

Tanto así que, el ex presidente se encuentra preso en los Estados Unidos, mientras que en Honduras no cuenta ni siquiera con una sanción.

Pero no solo eso, el día que se autorizó la extradición de JOH, el ex mandatario grabó un vídeo desde una las oficinas y sillas de la Corte. Algo inaudito porque ya era él, JOH, un presidiario.

En la actualidad, quien preside la CSJ es el abogado Rolando Argueta.

Así se conforma

La Corte consta de 15 magistrados, en esa búsqueda anda Honduras ahora, para dirigir el poder de la justicia entre el 2023 y el 2029. La premisa es una Corte independiente, sin contaminación política, sin favorecimientos de intereses privados.

Con el anterior fin, los hondureños crearon leyes y mecanismos. De eso trata la Junta Nominadora, su objetivo es hacer una selección de 45 nombres para que de ahí el Congreso Nacional escoja 15.

En este momento, las fuerzas políticas y económicas mueven sus hilos por el control de la nueva Corte. Buscan exactamente lo que logró JOH, o por lo menos tener parte del poder.

De esas fuerzas que son las ‘manos invisibles’ como diría Noam Chomsky se encuentran fuera los movimientos indígenas y afrohondureños.

La Organización de Desarrollo Étnico Comunitario intentó ser parte de la asamblea de la Sociedad Civil, pero la vetó la Secretaría de Transparencia. A decir verdad, no solo Odeco fue rechazada, también entes fuertes como FOPRIDEH.

En primer lugar, es notorio el marginamiento del sector afrohondureño e indígena de los sectores que conforman la Junta Nominadora.

Luego, ese marginamiento se repite a los profesionales afrohondureños e indígenas donde también existen hombres con los pergaminos para ser parte de la Corte. Profesionales que pueden cambiar la dinámica de algo tan elemental como es la justicia.

Profesionales de calidad

Pasamos una ligera revista a los profesionales del Derecho afrohondureños y nos encontramos con hombres con altas calificaciones morales y académicas, de idoneidad como Antolín Cayetano, hombre probo, de conducta intachable.

Igualmente, a un jóven de garantías profesionales Patrick Bennet. La Corte Suprema necesita de grandes capacidades. Bennet un hombre reconocido que daría enormes aportaciones al país.

También, el abogado Walter Miranda Sabio,  un garífuna con gran talento, alguien que trae en su sangre la justicia, cuenta con todos los requísitos y cualidades que requiere una Corte de calidad.

El abogado Claudius Rollins una gran trayectoria también con una prestación profundamente arraigada en la justicia.

Honduras tiene hombres y mujeres de enormes capacidades, muchos de los cuáles no cuentan con el aparato propagandístico ni con las conexiones, mucho menos con el respaldo político.

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