Elecciones Generales 2025: el favoritismo está entre Salvador Nasralla, Rixi Moncada y Nasry Asfura, en ese orden según sondeos de CID GALLUP
Tegucigalpa, Honduras, 29 de noviembre de 2025. – En medio de un ambiente de expectación, se celebran las elecciones generales en Honduras. Los hondureños elegirán al o la sucesora de la presidenta Xiomara Castro, quien deja el cargo tras su mandato de cuatro años. El o la nueva mandataria asumirá la presidencia para el período 2026-2030.
En estos comicios, los votantes también escogerán a 128 diputados al Congreso Nacional, cada uno con su respectivo suplente, así como a 298 alcaldes municipales. Se trata de una jornada histórica para cerca de 6 millones de hondureños habilitados para votar, en un país marcado por desafíos como la pobreza, la violencia y la migración.
Los Favoritos: Nasralla, Moncada o Asfura.
No es un secreto que los candidatos con mayores posibilidades de victoria son tres: Salvador Nasralla, del Partido Liberal, a quien las encuestas recientes posicionan como ligero favorito con alrededor del 27% de intención de voto; Rixi Moncada, candidata oficialista del Partido Libertad y Refundación (Libre), con un 26%; y Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, con un 24%. Según sondeos de CID Gallup publicados esta semana, se trata de un empate técnico que podría definirse por márgenes mínimos. Otros candidatos, como los de partidos menores, no logran superar el umbral para competir de manera relevante.
Estas elecciones representan la culminación de un proceso electoral prolongado y polémico. Desde las primarias de marzo, el camino ha estado marcado por crisis permanentes en el Consejo Nacional Electoral (CNE), acusaciones mutuas de fraude entre los partidos y tensiones internas. Muchos observadores incluso dudaron de que los comicios se llevaran a cabo sin mayores incidentes.
La sorpresa de Trump: apoyo a Asfura y un indulto controvertido
En los días previos, un actor inesperado irrumpió en la escena: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A través de dos mensajes en su cuenta de Truth Social, Trump agitó el ambiente político hondureño de manera inédita. En el primero, publicado el 26 de noviembre, anunció su apoyo explícito a Nasry Asfura, descalificando a sus rivales: llamó a Rixi Moncada “comunista” y a Salvador Nasralla “comunista borderline”, argumentando que Asfura podría colaborar con él para combatir el narcotráfico y los “narcocomunistas” en la región. Asfura, exalcalde de Tegucigalpa y figura conservadora, respondió agradeciendo el respaldo y enfatizando su compromiso con la democracia.
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El segundo mensaje, el viernes 28 de noviembre, provocó un verdadero “terremoto” en Honduras: Trump anunció que otorgaría un “indulto total y completo” al expresidente Juan Orlando Hernández (JOH), quien cumple una condena de 45 años en una prisión federal de Estados Unidos por delitos de narcotráfico y conspiración para traficar más de 400 toneladas de cocaína hacia territorio estadounidense. Hernández, del Partido Nacional y aliado histórico de Trump durante su primer mandato, fue extraditado en 2022 y condenado en 2024. El anuncio generó indignación entre sectores progresistas y del Partido Libre, que lo ven como una interferencia descarada en favor de la derecha hondureña, mientras que opositores lo celebran como un acto de justicia.
Esta intervención aviva temores de inestabilidad, recuerda el controvertido golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya (esposo de Castro) y las elecciones de 2017, con protestas masivas.
La Incógnita de la Integridad Electoral
El mal recuerdo de las elecciones primarias de marzo aún pesa en el ambiente. En aquellas, los hondureños siguieron por medios de comunicación cómo las urnas llegaban con retraso a los centros de votación, un error atribuido públicamente a las Fuerzas Armadas. Ahora, con el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) en el ojo del huracán, el Partido Libre plantea serias dudas sobre su fiabilidad, alega posibles manipulaciones.
En las últimas horas, la consejera del CNE, Cossette López, intervino para cuestionar el censo electoral, asegura que hay registros de policías, militares y personas fallecidas. Por otro lado, observadores internacionales como la OEA, la Unión Europea y Estados Unidos expresan preocupación por la violencia política y el riesgo de fraude, instando a los candidatos a aceptar los resultados oficiales.
Llegó la hora de decidir. Mientras las JRV (Juntas Receptoras de Votos) abren sus puertas, Honduras se encuentra en un punto de inflexión: ¿continuidad izquierdista con Moncada, un giro centrista con Nasralla o un retorno conservador con Asfura?

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