“En el camino al éxito, el mejor combustible es la perseverancia”
El Dr.Emec CherenfantCherenfant

Interesante charla con el Dr. Emec Cherenfant, se matriculó en la UNAH sin hablar español, grababa las clases y por las noches tomaba el diccionario. No perdió ninguna clase. Hoy en día es uno de los más respetados profesionales de Honduras

Tegucigalpa,
Honduras 17 de marzo de 2017.-
Con toda seguridad uno de los
rostros más conocidos en Honduras es, el del doctor Emec Cherenfant, prestigioso cirujano plástico-filántropo que tiene un presente dulce, pero no
siempre fue así. Su historia parece un documental de éxito desde que llegó al
país sin siquiera hablar el idioma, hasta convertirse en el médico respetado con
el que sueñan muchas mujeres y hombres para corregir su cuerpo. 

El Dr. Cherenfant nacido al
este de Camerún en una ciudad llamada Bertoua, ha atendido a muchas figuras
famosas entre ellas a la modelo Claudia Schifer, Naomi Campbell y a la
mismísima Princesa Diana, poco antes de morir, ese día, casualmente, estaba
como cirujano plástico de guardia.

No siendo suficiente su
excelente reputación en el mundo de la estética, ahora es también figura
televisiva a través de un famoso programa de telerrealidad “Médico 504”. En el
pasado también fue precandidato a la Alcaldía del Distrito Central que incluye
a las dos ciudades gemelas, Tegucigalpa y Comayaguela. En adición, tiene
carrera artística en el exitoso Ministerio Musical de Amor y Fe.  

¿Es mucho eso?, Pues no,

Cherenfant también es un benefactor
que apoya a algunos estudiantes brillantes, pero con escasos recursos
económicos. Reconocido también por tener la segunda colección de pintura más
grande de Honduras, es decir su casa además de bella, es una sala de arte ¿Cómo
logró todo esto?  Primero, estudiando, luego
trabajando y siendo excelente en lo que hace.  

Visitamos
al Dr. Emec Cherenfant en el paraíso que tiene por casa en una exclusiva zona
de Tegucigalpa, nos atendió con calidez, lo primero que nos cuenta es sobre su
nombre.

“Emec
es una sigla, soy el segundo hijo de una familia de cinco hijos. Cuando nací
estaba mi  mi papá, mi mamá y mi hermano
mayor, entonces la E es de mi mamá Elmire, la M de mi Papá Michelet, la otra E
de mi hermano mayor Eliú, la C del apellido de la familia Cherenfant, que
significa en francés “querido niño”.

En
Camerún después del bachillerato, necesitaba un horizonte diferente para
estudiar medicina, así conocí a una señora de Honduras que estaba casada con un
señor haitiano, jefe de la CARE. Vine a Honduras, no podía entender mientras
miraba de allá arriba, las casitas que se miraban. Al aterrizar insistí a la
aeromoza que venía a Tegucigalpa, y ella me dijo, sí, está en Tegucigalpa.
El Dr. Emec Cherenfant y Kenny Castillo, luego de la entre en la sala de su casa
 Emec
habla Francés que es su lengua materna, también inglés, son los dos idiomas de
su país, un poco de alemán y unos seis dialectos de África, pero quería
aprender español. Por eso Honduras fue un destino interesante, destacando que a
él no le atraen los grandes países.

“Había
escuchado hablar de Guatemala, Nicaragua estaba en lo mejor de la guerra, del
triunfo de la revolución sandinista, yo era un admirador de Anastasio Somoza por
mi juventud de aquél entonces, era revolucionario por genética, por tendencia
natural biológica. Me fui al mapa a averiguar sobre Honduras y rápido quedé
enterado”.

“Llegué
a Honduras el 20 de julio de 1982 y dije en Migración que solo venía a conocer
por 15 días, esa era la verdad. El primer día de conocer la Universidad,
encontré la que actualmente es mi esposa, bailoteamos en las gradas, eso fue el
miércoles y en la iglesia, el jueves me la vuelvo a encontrar, a ella le toca
recibirme y hasta traducirme al inglés, porque manejaba ese idioma”.

 
El límite está más allá del cielo azul,
el límite está en la imaginación de uno, yo no me imagino límites, todo se puede hacer, siempre y cuando uno se mantenga en
las buenas prácticas y buenas costumbres.
 
“Fui
a la Universidad sin saber ni una sola palabra, fue duro, no fue fácil. Iba con
una grabadora portátil y las clases las grababa todas y al llegar a mi casa, a
las 7 de la noche con un diccionario, intentaba fonéticamente captar,
reproducir las clases y traducir al francés para entender. Todos los días, me
acostaba a las 2 de la mañana y a las 6 a levantarme otra vez porque a las 7 tenía
clases de matemáticas. en Matemáticas no tenía ningún problema, porque ahí no
se hablaba, se hacía”.

Este
paso fue duro y  lo sorprendente es que “no
perdí ninguna clase, a pesar de las limitantes del idioma”.  Emec se considera hondureño, no por nacimiento,
por nacionalización, hondureño por adopción, hondureño de corazón, catracho
pura sangre. Digo esto, porque escogí ser hondureño. Yo sé que si se le permite
a un montón de gente escoger, algunos se quedarían con el pasaporte francés que
yo andaba, un pasaporte alemán o gringo, yo no. Siendo adulto escogí el
pasaporte hondureño”.
Con
los triunfos que tiene Emec puede dar varios consejos “No debemos perder la
fuerza de voluntad, no perdamos nunca el ideal, no permitas nunca que una vicisitud
le haga perder el rumbo de su vida. Mi meta era ser médico, tenía que ser médico
cueste lo que cueste. Era difícil, en 1982 cuando le escribía una carta a mi
papá pidiendo ayuda, tardaba en llegar un mes y él me contestaba en otro mes,
eran dos meses”.
“No
se crean el cuento de la superioridad. No somos menos que nadie, la única diferencia es en la melanina. No se dejen nunca menospreciar,  por favor no se dejen achicar, frente a nadie”.
 
“La
gente dice que estudiar medicina es caro, pero yo nunca compré un libro, nunca.
Estudié a pura fotocopia. Sin embargo los negros tenemos algo, somos muy
fáciles para adaptarnos, la misma situación histórica nos permite adaptarnos a
situaciones difíciles, el negro nunca tuvo las cosas fáciles. Desde que nace,
nace con un hándicap, el peso de la discriminación, sin embargo es un peso que podemos
sacudirlo sin ningún problema.

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