Un buen ejemplo dieron los trujillanos a Honduras. Un modelo que hay que seguir.

Garínagu cansados de su pasividad, tomaron las palas y el cemento para reparar sus calles. Al darse cuenta el alcalde ofreció colaboración, pero los garínagu le dijeron que NO.

Tegucigalpa, Honduras 15 de enero de 2018.-  Trujillo, la denominada antigua capital de Honduras, famosa además de su belleza escénica y riqueza natural porque en su pasado glorioso recibió ahí a numerosos personajes, algunos no tan agradables como el filibustero Willian Walker, tuvo esta semana un suceso pocas veces ocurrido.
Garinagu de la comunidad de Cristales, pala en mano resolvieron reparar algunas calles con agujeros, que les molestaba, ante la pasividad de la Alcaldía. O sea nada tuviera de extraordinario esa acción a no ser porque con él enviaron un mensaje al alcalde José Antonio Laínez. Así lo hicieron ver en las redes sociales denotando que tienen malas relaciones con Laínez. Por supuesto que esto no dejó indiferentes a muchos que reaccionaron con palabras de ánimo y frases reivindicadoras.
Trujillo es una de las perlas turísticas en Honduras, cada cierto tiempo arriban ahí barcos llenos de extranjeros. Los visitantes y sus gigantescos barcos son ampliamente difundidos por los medios de comunicación.
El turismo se miraba hace un tiempo como la gran solución, pero parece que cierta parte de la problemática local está lejos de terminarse, al contrario pareciera que se agudizan. Eso sí, es de agregar que “los turistas no bajan a Cristales porque lo consideran un guetto, un barrio marginal de negros, según Laínez”, asegura el lider local Horacio Martínez Cálix.
Agregó que “lo que quiere el edil es eso,  tienen abandonada la infraestructura vial, la falta de tren de aseo y muchas necesidades más”.
De regreso con la reparación, al darse cuenta, el alcalde de lo que estaba pasando, Martínez Cálix, sostiene que “enviaron emisarios garífunas ofreciendo ayuda estatal y lo rechazamos le dijimos que esta vez queremos darle una lección y le dijimos al emisario que si él quería ayudar que hiciera su donación de cemento en nombre de  su familia o en el suyo”.
Garínagu y su estrategia
La estrategia usada es muy sencilla: entre la comunidad fueron colectando. Los vecinos tenían la oportunidad de colaborar ya sea por la vía monetaria o en especies, cemento, digamos. La idea dio un buen resultado y al parecer, seguirán con su trabajo. Tal y como se grita en las calles, solo el pueblo salva al pueblo.
La participación directa en las soluciones es un camino que los pueblos garífunas deben recorrer, tal y como lo dijo Confucio, “vale más encender una vela que maldecir la oscuridad”, y sii que los trujillanos, pala en mano, la han encendido. Es un buen modelo para el tema de recursos naturales, economía y tantos pendientes que hay en la comunidad.

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