Honduras: Lucha de una humilde familia contra un millonario
Doña, Ana Ramírez y su mensaje al Olimpia. de le
Familia García contra Ferrari ¿Quien ganará la batalla?
Podemos hacer de esto una película: una familia humilde, pobre, que a pesar de encontrarse con unos billetes sigue siendo pobre en comparación con el patrón dueño de todo. Ahí se produce una historia de varios niveles entre la familia de un futbolista profesional contra el millonario dueño del equipo.
Esto tiene nombre; la familia de Óscar Boniek García, un sobresaliente futbolista del club Olimpia, el más popular de Honduras, contra el todopoderoso José Rafael Ferrari, magnate de los medios de comunicación, un hombre con múltiples inversiones y que maneja al Olimpia como su juguete favorito.
Boniek García, “Me quedo ni modo”
El argumento es, el jugador que se mantiene desde el año 2004 a la fecha  en el equipo, desea cumplir su sueño de salir a enrolarse en el extranjero. Él interpreta que el equipo no lo deja salir y que omite a propósito los ofrecimientos que le han llegado. Los últimos dos años se las ha pasado en esto, lo ha dicho de todas las maneras, implícita y explícitamente y nada.
Aquí viene y entra la madre, cansada de ver la lucha de su hijo y motivada por factores exógenos decide llevar una pancarta al estadio, se muestra ante todos solicitando la salida de su hijo. El guión es tan perfecto que en el partido que decide hacerlo, su hijo es capitán del equipo, hace un partido de ensueño, anota una joya de gol y por si esto fuera poco ganan ese partido por 1-0.
En la celebración del gol, que más que eso parecía un poema, Boniek García hace una celebración histórica, lleno de euforia corre varios metros ubica a su madre y festeja el gol en una extraña mezcla de amor y protesta. Parecía que todo estaba delineado.
Al finalizar el juego viene la agitación periodística. Casi todos a favor del jugador, pero el tamaño de su enemigo les hace dar un paso atras. Era el tema de todas las bocas.
Al día siguiente, el presidente, el todopoderoso Ferrari, llama a su propia radio y en una especie de mensaje a la nación sostiene que los ofrecimientos por el jugador no son los que el club espera (el club es él), que  “no vale lo que ofrecen, me lo piden prestado, pero hemos invertido mucho en él. Si mañana aparece con una oferta de compra lo vendemos porque no lo vamos a retener”… Ahí se cierra la historia, Boniek no se va, está en una cárcel de lujo, puede ser cualquier cosa, menos libre. Deberá esperar que Ferrari amanezca  un día de buena gente y le abra la puerta. ¿Qué más puede hacer?
 
Nota:
Esta historia aconteció el pasado 22 de enero en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, Honduras. En el partido Olimpia 1-Marathon 0. Casi nadie lo sabe, pero sencillamente fue un capítulo histórico, el que Boniek y su mamá, Ana, escribieron. Como siempre el que tiene, trata de aplastar al que no tiene. Lucha de clases.
Te apoyo Boniek y a Usted, Ana.

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