La Ceiba, Corozal, Punta Gorda y Cocalito tendrán celebraciones de la llegada Garífuna a Honduras

La Ceiba y tres sedes más desarrollarán actividades con motivo de la celebración de los 226 años de presencia garífuna en Honduras

Tegucigalpa, Honduras 6 de abril de 2023.- Cuatro sedes albergarán la tradicional celebración del arribo garífuna a Honduras: La Ceiba y Corozal en el departamento de Atlántida; Punta Gorda en Islas de la Bahía y Cocalito en Colón.

Hace unos años, los garínagu se concentraban en una sola sede para celebrar esa efeméride importante, pero ahora el 12 de abril, es como un 15 de septiembre. Eso era lo que se pretendía en aquellos tiempos.

Es así como, la Organización de Desarrollo Etnico Comunitario, ODECO, organiza una actividad en La Ceiba donde al ritmo de tambores dramatizarán la llegada garifuna a Hodnuras.

De igual manera, Gemelos de Honduras lo hará en Corozal con participación de la población local y visitantes, además se espera que algunos personeros de Gobierno tomen parte de este momento especial.

Punta Gorda y Cocalito

Pero la cosa no queda ahí, el 12 de abril se celebrará también en Punta Gorda. Ahí preparán toda una agenda llena de actos culturales y más.

Como se recordará, Punta Gorda es mundialmente famosa por ser la primera comunidad garífuna en Honduras. Fue el sitio al que arribaron el 12 de abril de 1797 los primeros garínagu.

El otro gran agape será en Cocalito, la comunidad garífuna vecina a Sangrelaya en el departamento de Colón. La población de la zona se pusieron de acuerdo para tener ahí su tiempo.

Día de victoria

El 12 de abril es un día de victoria para la comunidad garífuna, ese fue el fin de un largo suplicio a manos de la corona británica que se asentó en la Isla de San Vicente.

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Para el caso, la historia registra la guerra del Caribe y el intenso movimiento de las potencias de la época por quedarse con la mayor cantidad de islas del caribe.

En esa vorágine, la humilde población garífuna estaba aliada con los franceses.

Pero Francia perdió San Vicente y eso implicó todo un suplicio para la comunidad: primero, los ingleses asesinaron a Joseph Satuyé. A partir de ahí, se vivió una gran tensión y un ambiente de desprotección.

Luego los garínagu fueron considerados prisioneros de guerra en la inhóspita isla de Balliceux, hasta hoy día, inhabitada.

En Balliceux no había condiciones de vida, sin agua, sin cultivos, estar ahí fue un auténtico martirio.

Los garífunas no sabían qué pasaría con ellos, si serían victima de un genocidio o si se quedarían ahí por siempre con las condiciones extremas que ofrecía el sitio.

Pero los ingleses ya habían decidido, desterrarlos, es decir, sacarlos de su país. La siguiente pregunta era para dónde.

El destierro

Ahí también se produjo otro debate estrategico dado que los garífunas era una raza insusyugable, los ingleses determinaron mandarlos a la Isla de Roatán con el propósito que fueran ahí una piedra en el zapato de los españoles que estaban en tierra firme.

Además de Roatán, indican los libros, los ingleses pensaron mandar a los garínagu a Las Bahamas, África o la Península de Samana en República Dominicana.

Pero fue Roatán, importante destacar para entonces que Roatán era territorio Inglés.

Pero sucedió lo contrario, los españoles recibieron bien a los garífunas. Los recién llegados se convirtieron en fuerza trabajo para los colonialistas.

El documental Los Hijos del Destierro, Memoria de una nación libertaria, relata un encuentro de un español con un jefe garífuna.

El garífuna dijo al español: No soy inglés. Ni Español. Ni Francés. Soy un garífuna. Un garífuna. Sin sumisión. No quiero ser nada más.

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