La heroína hondureña que se retira tras 30 años  de carrera armada en los Estados Unidos
Sargento mayor Lambert, historiade éxito y superación 

Terminó su carrera con honores y estuvo 12 años en combate, pero ni siquiera el estrés de la carrera militar le borró su sonrisa. ¿Cómo lo logró? Y qué hizo para estar tanto tiempo y con tan buen suceso en la milicia?

Tegucigalpa, Honduras 23 de octubre de 2016.- Nilia Sonia Lambert despreciaba las armas. De niña nunca imaginó una carrera militar, no cabía en sus planes de vida. De hecho la primera vez que tocó un arma fue a los 25 años, justamente cuando inició la carrera que ahora termina.

Esta hondureña, garífuna nacida en Puerto Cortés, tiene un espacio entre los héroes veteranos de guerra, ha sido galardonada por sus contribuciones militares y diversas causas realizadas a favor de los Estados Unidos y de sus compañeros de faena. “Si volviera a nacer, lo haría. Nuevamente escogería esta carrera por el respeto, la disciplina y la solidaridad”, dice.

Carrera militar por casualidad

Tras pasar sus años de infancia en Puerto Cortés, Sonia viajó a Nueva York para unirse a sus padres, la reconocida dirigenta Aída Lambert y el señor Domingo Lambert. En la ciudad de los rascacielos obtuvo el título que allá se conoce como Asociado en Contabilidad de la Royal Business School.

Algunos de sus hermanos ya habían sido militares, pero no fue eso la que la llevó a abrazar la carrera de las armas.

Un día en la sala de su casa miró un anuncio del Ejército de los Estados Unidos invitando a la carrera militar. Pagaban hasta las deudas y daban los estudios gratis, era un trabajo fijo y la oportunidad de pertenecer a una institución sólida.

Se registró en la Armada de los Estados Unidos pensando en que no le iba a gustar. Con su perseverancia y determinación logró sus objetivos. Continuó con sus estudios y obtuvo un grado de Bachillerato en Administración de Empresas.

Fue ascendiendo rápido, su último rango militar es el de Sargento Mayor. Sus números son: 30 años de carrera de los cuales pasó 12 años en combate y varios reconocimientos. Ejerció varias posiciones: logística, seguridad, contratista internacional y  Consejera de contratista y logística. Inclusive en una ocasión vino a Honduras a brindar capacitaciones en Logística militar.

Con sus compañeros 

Ejercicios en los que participó

La sargento mayor retirada Lambert participó en varios ejercicios y operaciones en Alemania, Korea, Egipto, Jordania, Honduras, Panamá, Iraq, Kuwait, Arabia Saudita y Afganistán.

Recibió reconocimientos por sus trabajos, obtuvo la medalla de legión de méritos que es unos de los más altos reconocimientos del ejército. También fue exaltada con una medalla de defensa meritoria, tres medallas de elogio y una medalla de recomendación conjunta.

Su extensa gama de reconocimientos continúa con tres medallas de encomio, cuatro medallas de logro, dos medallas de defensa nacional, dos medallas en Kuwait de defensa de servicio, una medalla de liberación de Kuwait y una medalla por la campaña de Afganistán.

Tiene una medalla por su participación en la guerra global contra el terrorismo, tres medallas de estrella de bronce, una medalla en Korea por su servicio de defensa.

En un reconocimiento 

Decir que la guerra es un peligro no retrata la dimensión del estrés y alarma que demanda esa situación, en uno de los países Lambert y sus compañeros fueron bombardeados. Escuchó los sonidos más desagradables de su vida, pero como Sargenta mayor debía tener una postura porque le tocaba animar y dar consejos y mantener con la moral en alto a su tropa.

Algunos de sus sentencias sobre el vivir una guerra es que “No se puede dormir en una guerra, ahí es donde inicia el desequilibrio en el cuerpo, confundís la tarde con la mañana. Aprendes a dormir como sea, con la guerra aprendes a valorar la vida y las cosas simples”.

En un ascenso

Mujer negra dando órdenes en la guerra

Ser mujer y latina es sumamente es difícil en el ejército, no digamos en una operación. A muchos hombres no les gusta escuchar órdenes de nosotras,  pero nos toca hacer las cosas mejor que ellos.  “En realidad no hay diferencia, lógicamente cuando se trata de levantar 200 libras pues ahí van los hombres”.

“Escuchar, analizar y ejecutar son las claves de su éxito. Tomar decisiones y educarse, no hay edad para educarse. Hay que aprender siempre”

“A las mujeres que sean independientes, que se valgan por ellas mismas. A los hombres que no sean machistas y que luchen junto a sus mujeres garífunas”.

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