Corozal, Atlántida. 13 de mayo de 2012.- He estado en mi comunidad, Corozal, hablando a mis
hermanos y hermanas sobre “Participación de los Grupos Minoritarios en  Procesos Políticos”, esto tras un aprendizaje
obtenido con una corta Beca del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

En
Corozal,  durante el Conversatorio, he descubierto
que los políticos tradicionales han 
hecho que los buenos odiemos la política. Sus actuaciones son a propósito,
con premeditación, alevosía y ventaja como dirían en los Tribunales.

Despreciar
la política desde luego es un error, porque de eso se aprovechan ellos para
hacer sus grandes negocios.  Por eso tenemos
nuestras carreteras en pésimas condiciones, los hospitales sin medicinas, no
hay clases en la escuelas, no hay empleo. ¿Qué hacemos?, pues participar en Política.

¿Cómo?
llevando a nuestros hombres y mujeres al poder, educando, fortaleciendo y organizando
a nuestra gente, capacitándoles para que no sea victimas de los grandes hampones
de la política.

Hace
unos años, los políticos llegaban  a
nuestras aldeas y lo que hacían era regalar aguardiente, esta era la única participación
política del pueblo. Hoy en día, en esencia, la situación sigue igual aunque dan
menos aguardiente.

No
es en vano que haya ido a Corozal, pues luego de charla los presentes se propusieron
organizarse políticamente para el tratamiento de los temas que les interesa.
Eso si, hacerlo con inteligencia, con fundamento y guiado por el bien común.

Hemos
sido reiterativos en que nadie, absolutamente nadie, resolverá sus problemas,
tiene que ser ustedes mismos quienes busquen  las soluciones
al tema del agua, de la energía eléctrica, del empleo, de la inseguridad, la educación
y la vivienda.

La política en Honduras significa
negocios sucios, tráfico de influencias, nepotismo corrupción, deshonestidad. De
esto no pueden hablar al público, en consecuencia se dedican a entonar cantos
de sirena con lo que, lamentablemente, han embrujado al pueblo.

Los
jóvenes corozaleños, convocados tras 
identificarse en ellos algún potencial para representar a su pueblo, se
han dado cuenta de la verdad y a partir de ahora no serán  victimas. Ellos ya entienden bien, de tal
manera que ahora escribirán sus propuestas de plan de desarrollo, plasmarán en documentos
sus visiones y exigirán a las autoridades, en pocas palabras ya comenzamos a hacer
el cambio.

Decía
Luther King, “no es la maldad de los perversos es el silencio de los buenos”.
Eso significa que los buenos e inteligentes deben hacer lo que les corresponde.
No hay tiempo que perder, ni siquiera un minuto.

Como
en Honduras, en Corozal hay miles de problemas, la única manera de solucionarlas
es organizándose. La política es la ruta para llegar al poder. El poder es
donde se deciden los grandes temas, pues hay que entrar en esa dinámica para
llegar a las solucionar nuestros problemas. Habrá que hacerlo, eso sí, en dos
frentes hablando y organizando a nuestra gente y luego romper el muro que imponen
las instituciones políticas.

Hay
que participar o seguiremos en las mismas miserias de hoy.

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